| ¿Cuál es la dimensión Pública del espacio?
La vida pública de las ciudades se desarrolla en aquellos espacios concebidos para todos los habitantes de las mismas; por eso, Fabio Giraldo * indica que la dimensión pública del espacio es la aceptación de la necesidad de vivir en colectividad que asumen los ciudadanos.
Bien es sabido por todos que esta no es una tarea fácil, pero es necesaria para la construcción de ese bien común que es la ciudad. La misma debe contar con suficientes y bien equipados espacios que posibiliten el intercambio entre sus habitantes de diferentes estratos sociales, lo cual debe favorecer el encuentro entre ellos, su reconocimiento y aceptación como parte de la urbe.
En la medida en que la ciudad pueda contar con más y mejores espacios públicos, las posibilidades de convivencia pueden aumentar. Por eso, Jordi Borja * considera que el espacio público es indispensable y necesario para desarrollar procesos de socialización de pobres y niños, pero además de los recién llegados a la ciudad –desplazados– * . “En los espacios públicos se expresa la diversidad, se produce el intercambio y se aprende la tolerancia. La calidad, la multiplicación y la accesibilidad de los espacios públicos definirán en buena medida el progreso de la ciudadanía”.
Si bien los espacios y servicios que ofrece la ciudad están diseñados para todos los habitantes, son los de los estratos medios y bajos quienes más tienen la oportunidad de descubrirlos y apropiarse de estos. Ellos son los que se toman las calles, van por los parques, plazas y zonas verdes; quienes más disfrutan de las ofertas culturales, recreativas y sociales que la ciudad propone. También establecen puntos de encuentro, distinguen los lugares seguros de los inseguros, saben de los espacios de comercio y diversión, lo que les da un conocimiento más concreto de la ciudad.
En este sentido, el Parque Norte, el Parque de San Antonio, el Museo de Antioquia, el Zoológico Santa Fe, las unidades deportivas son algunos de los lugares con mayor afluencia de personas de diferente condición social. Así mismo, existen ciertos sitios que la gente establece como puntos de encuentro: los atrios de las iglesias, las entradas a centros comerciales, los monumentos o las estaciones del Metro. De esta manera la ciudad cobra sentido para sus habitantes; de acuerdo con sus necesidades buscan acomodarse a ella, a sus servicios, y afrontan los retos que les propone, quieren ser parte de ella, disfrutarla y vivirla como espacio colectivo. Por eso, para que la ciudad sea un bien común es necesario que sus espacios públicos estén bien diseñados y estéticamente sean agradables y acogedores.
Así lo plantea Jordi Borja * : “Menospreciar lo público, su calidad, su belleza, su adecuación a los gustos y aspiraciones de los distintos sectores de la población más allá de su función específica, es simplemente dejar de lado a la gente y contribuir a procesos de exclusión”. Es en esos espacios públicos donde surge el sentido de la convivencia, de apropiarse de su ciudad y de comprometerse con ella, porque es en ellos donde se encontrarán los habitantes, reconocerán sus diferencias y las aceptarán. Así se confirma aquello de que el espacio público es el producto de un uso social.
* GIRALDO, Fabio. Op. cit. Pág. 59.
* BORJA, Jordi. Op. cit. Pág. 76.
* ACTIVIDAD No. 10. Lo positivo de la inmigración.
* BORJA, Jordi. Los desafíos del territorio y los derechos de la ciudadanía. En: Por una ciudad comprometida con la educación. Vol. II. Institut d’Educació del’ Ajuntament de Barcelona. Barcelona, 1999. Pág. 410. |