La Ciudad y el Tiempo
¿Cómo evolucionan las cuidades?
Las ciudades cambian a lo largo de la historia. Para comprender mejor lo que ellas significan es necesario acercarnos a la evolución de este hecho cultural, considerado uno de los más importantes de la humanidad y que adquiere un protagonismo ejemplar en la actualidad.
La geografía urbana y la historia nos ayudan a entender qué han sido las ciudades en diferentes periodos y comprender que la forma, estructura y función de las mismas dependen del contexto sociocultural en que se generan. Un breve recuento* de este desarrollo lo resumimos así:
La ciudad antigua: la diferencia entre campo y ciudad
Existe un mito en el cristianismo, según lo recuerda Enrique Carpintero*, sobre el origen de las ciudades:
“Este aparece narrado en el Génesis cuando Caín, errante y fugitivo sobre la tierra después de matar a su hermano, se aleja de la presencia de Yahvé y se establece en la región de Nod. Allí conoce a su mujer y después construye una ciudad para escapar a las leyes de la Naturaleza, es decir, las leyes de Dios. Este hecho representa el símbolo del paso de la vida nómade a la sedentaria. Por ello la ciudad era cuadrada y estaba orientada según los cuatro puntos cardinales. Es así como evocaba la estabilidad frente a la distribución circular de los campamentos nómades y del propio Paraíso Terrenal”.
Los textos antiguos y los vestigios arqueológicos nos dicen que las primeras ciudades aparecieron hace aproximadamente 4.500 o 5.000 años, es decir, 2.500 años antes de Cristo. Eran recintos que tenían una gran relación y dependencia con su entorno inmediato y, sin embargo, se diferenciaban del mismo por medio de una muralla. El campo era muy importante para estas ciudades porque fueron precisamente los excedentes agrícolas, la capacidad de almacenamiento de los mismos y la aparición de otras actividades relacionadas, los principales factores generadores de la ciudad, en un fenómeno conocido como revolución neolítica.
Estas ciudades se desarrollaron en valles de fondo aluvial (como los del Tigris y el Éufrates, en el Irak actual; del Nilo en la tierra de los faraones, o del Níger), o en altiplanicies (como la mesoamericana y la peruana).
La ciudad precolombina o de antes de la Conquista: las otras ciudades
En una acepción eurocentrista se piensa que las ciudades precolombinas tenían poca antigüedad al momento de la llegada de los españoles, pero en realidad existían algunas poblaciones tan grandes y tan antiguas como las del “Viejo Mundo”. Las ciudades de Mesoamérica fueron construidas hace aproximadamente 2.000 años: Teotihuacán, la ciudad monumental por excelencia, tenía además una planificación regulada, uniforme y precisa, ya que estaba estructurada mediante una retícula de orientación norte-sur. La mayoría de los edificios del centro de la ciudad tenían funciones públicas y se definía un sector para los templos y otro para el mercado.
Las ciudades de Suramérica fueron construidas posteriormente, la ciudad que más se destaca es Cuzco, capital del imperio. Un aspecto importante de esta cultura es su red de caminos, algunos de ellos todavía transitables como el que actualmente conduce a Machu-Picchu.
Ambas culturas, Azteca e Inca, hacían de la ciudad un centro de dominio y control sobre el territorio.
La ciudad clásica: el espacio de la democracia
En este periodo hay varios tipos de ciudades que merecen destacarse: las egipcias, las cretenses, las griegas y las romanas.
La ciudad griega es la que más conocemos; se concebía como un Estado donde sólo sus habitantes tenían la condición de ciudadanos y podían discutir sus asuntos. A esta forma de organización social se le atribuye el origen de la política, la democracia y la filosofía. La Polis, era un espacio donde se daba más importancia a la vida pública que a la privada, por ello generó una serie de espacios significativos para el encuentro como el ágora, el mercado y otras edificaciones importantes como los teatros, las termas y los estadios.
La ciudad romana retoma aspectos de la ciudad griega. Sin embargo, su desarrollo más significativo lo hace, siguiendo los intereses del imperio, en elementos de infraestructura: el alcantarillado, los acueductos, las termas, las grandes vías, el pavimento, los puentes, los mercados y todo aquello que es necesario para la vida en la ciudad. Los romanos crean también espacios para la diversión y el gobierno, que siempre se recuerdan en textos y películas: palacios, templos, foros, basílicas, teatros, anfiteatros, circos, etc.
* Vea al respecto: NAVARRO, Herminio Elio. La ciudad. Disponible en:
http://club.telepolis.com/geografo/urbana/urbana.htm#su
* CARPINTERO, Enrique. La ciudad planetaria. Disponible en:
http://www.topia.com.ar/articulos/26Laciud.htm
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