¿ Qué es lo público y qué es lo privado ?
En la ciudad confluyen dos dimensiones esenciales: lo público y lo privado. En algunos momentos se diferencian de manera clara, en otros se mezclan y en algunos casos prevalece el uno sobre el otro. Ambos le dan un dinamismo especial que mueve a la ciudad. Para entenderlo mejor veamos algunas de sus manifestaciones.
Todo habitante de la ciudad tiene un lugar de vivienda. Algunos gozan de una casa o apartamento propios; otros habitan en las laderas de las periferias e incluso algunos viven debajo de puentes o en algún rincón que les brinde abrigo. En cada uno de estos espacios, las personas llevan una vida intima y corresponde a cada uno llevarla de la mejor manera en armonía con los demás. Es el lugar donde comparte con su grupo familiar, sin importar cómo esté constituido. En el mejor de los casos establecen normas de convivencia, tienen sus espacios particulares y de socialización. Aquí prevalece un principio elemental de la vida privada: el derecho a la intimidad.
De igual manera, existen en la ciudad algunas zonas que no permiten el libre acceso a todas las personas; sólo quienes tienen algún tipo de afiliación o propiedad pueden acceder a ellas como unidades residenciales y clubes, entre otros. En general, en lo privado prevalece el bienestar personal o propio sobre el general. Así como las empresas tienen una meta y es la de generar ganancias económicas, quien vive en una unidad residencial, busca –entre otros aspectos– su propia seguridad personal y familiar. Así lo privado está relacionado con lo cerrado, secreto, reservado y restringido. En este ámbito, las relaciones se reducen a círculos cerrados, donde prevalecen los intereses personales (negocios, reuniones sociales, entre otros), contrario a lo público que tiene más incidencia social, porque tiene un interés colectivo que puede afectar a todos los ciudadanos, de manera positiva o negativa. Rasgos constitutivos de lo público son: de interés o utilidad común a todos, es lo visible que se desarrolla a la luz del día, accesible a todos y, por lo tanto, abierto. La vivencia de lo público se da en los lugares colectivos: el parque, la plaza, la calle, las estaciones del Metro, los paraderos de buses, las aceras, los sitios de encuentro de los ciudadanos, en otras palabras, en los sitios que tienen un uso común entre los habitantes, ya sea porque fueron constituidos o construidos para ello, o porque la gente se apropió de los mismos y les dio un uso específico.
Es propio de lo público el debate, la confrontación de las ideas, la reclamación del derecho a un mejor nivel de vida. También está en el ámbito de lo público cuando la ciudad se viste de fiesta, cuando se encuentran los habitantes sin importar su condición social, cultural, política y religiosa. La vida pública es una permanente construcción colectiva.
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