¿Quiénes determinan que algo es de valor patrimonial?
Es posible identificar una cadena de responsables de la definición de patrimonio: ésta se inicia con el reconocimiento por parte de los especialistas, aquellos que tienen un conocimiento específico o son autoridades en la materia y están en capacidad de determinar si algún bien merece estar en esta categoría; este experto debe investigar, preguntar, buscar, cerciorarse de las calidades del bien. En nuestro medio, generalmente, se les ha dado esta tarea a arquitectos, historiadores, antropólogos y críticos de arte.
A partir de sus pesquisas elaboran una lista de bienes, es decir, un inventario o “registro sistemático donde se hace una valoración de aquellos bienes muebles e inmuebles que guarden un interés cultural y deban protegerse y conservarse”. A partir de este registro se inician una serie de recomendaciones a las autoridades pertinentes para que se haga una “declaratoria”; esto es un paso que trasciende del criterio personal o grupal de unos especialistas, a un mecanismo legal que insta a que la sociedad entera lo considere como tal y, como consecuencia, lo proteja y se sancione a quien atente contra él. Para esta declaratoria existe un conjunto de normas dirigidas a proteger el bien, tanto de las autoridades que pueden cambiar de parecer, como también del dueño del bien cuando este es de propiedad privada y, además, del ciudadano común.
Sin embargo, todos estos pasos no sirven efectivamente si no se emprenden campañas de educación que divulguen los resultados obtenidos. Si la sociedad a la que pertenece no reconoce y valora el bien, este fácilmente podría desaparecer o deteriorarse * , porque finalmente son los habitantes, los pobladores, quienes se constituyen en los legitimadores y los que inciden en que algo permanezca o no en el panorama cultural de una comunidad.
*
Autoridades nacionales e internacionales: La UNESCO, Consejos Nacionales de Monumentos, Consejos Regionales y Municipales, “los Habitantes”. |