¿ Cuáles son los tipos de patrimonio ?

En la evolución de este concepto podemos observar que de ser un problema de algunos especialistas: arquitectos, artistas e historiadores, ha pasado a ser un tema que involucra a diferentes profesionales: ambientalistas, geógrafos, sociólogos, comunicadores, antropólogos, folcloristas, músicos, pero sobre todo es un asunto del ciudadano, del poblador, del habitante.

Desde el siglo XIX se habla de patrimonio. En esta época se le daba importancia a conservar aquellos grandes monumentos con reconocido valor estético, por lo general símbolos de poder económico, político o cultural dominante de determinada sociedad. Se han ampliado los criterios para decidir lo que se puede clasificar en esta categoría y ahora el espectro es absolutamente amplio, desde pequeñas piezas de colección que no miden más que pocos centímetros hasta un pueblo entero, desde un bien que celebre un gran triunfo o logro militar (Pantano de Vargas, Batalla de Boyacá), hasta algo tan terrible que recuerde la bomba atómica (Hiroshima). Es decir, no sólo lo agradable o emulable es patrimonio, sino todo aquello que nos pueda dar una lección.

 

Por tal razón,  en la actualidad ya no se habla de “patrimonio” como un sinónimo de “monumento”, es decir, de edificaciones de gran magnitud construidas por el poder dominante como catedrales y palacios, sino que se ha adoptado la expresión de “Bien de Interés Cultural”. En este concepto se reconoce, por ejemplo, que la arquitectura cotidiana, la de las clases populares posee un valor e igualmente debe protegerse.

En estas discusiones sobre el patrimonio se destacan algunos eventos importantes: el primer acuerdo internacional centrado exclusivamente en la protección del patrimonio cultural es la Convención para la Protección de Bienes Culturales en Caso de Conflicto Armado, aprobada en La Haya (Países Bajos) en 1954 tras la destrucción masiva del patrimonio cultural en la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces la UNESCO es la entidad responsable de la protección jurídica internacional del patrimonio cultural. Después de 1954, esta entidad plantea la necesidad de atender a otro tipo de arquitectura diferente a la monumental, la de contexto, donde la gente vive. En 1964 se reconoce por primera vez que se deben preservar conjuntos, barrios, pueblos, y se habla además de la importancia del “lugar”; no sólo se trata del edificio, sino de los parques y otra serie de elementos urbanísticos. En 1972 el concepto se amplía y se empieza a considerar el patrimonio ambiental. En la actualidad por ejemplo se habla de patrimonios como “Montañas Sagradas” o Paisajes Culturales”.

A medida que el concepto de patrimonio crece, surgen también las clasificaciones. Generalmente el tipo de patrimonio que más se conoce es el físico, el tangible; según la definición es el compuesto por aquellos bienes culturales que se pueden palpar, habitar, como las edificaciones, casas, iglesias, objetos, obras de arte; en esta clasificación de patrimonio encontramos toda la variedad posible de materiales tamaños y dimensiones. Desde un pequeño cuadro del Maestro Pedro Nel Gómez hasta su casa, sus murales, un cementerio (Cementerio Universal), una facultad (Facultad de Minas Universidad Nacional), un barrio (Laureles); obras de diferentes características y de un mismo autor son bienes tangibles de interés patrimonial de nuestra ciudad.

Pero también se habla de otro patrimonio: el intangible * , este es menos conocido y más abstracto, más difícil de cuantificar o calcular su verdadera dimensión; son aquellos bienes de interés cultural que no podemos tocar con las manos, como prácticas: culinarias, melodías musicales, fiestas y carnavales, poesía, literatura, fuente oral, lenguas, toponímicos, entre otros, los que a su vez hay que proteger, por ser particularmente vulnerables.

Cada tipo de patrimonio tiene sus propias amenazas y sus maneras de contrarrestar su deterioro o desaparición. Alguien podría decir que el patrimonio intangible no lo es tanto, ya que una partitura, una receta culinaria, una coreografía pueden guardarse, trasladarse o replicarse, pero no es tan sencillo porque lo que se trata de proteger es una forma especial de hacer.

La UNESCO, en la búsqueda de protección de este patrimonio difícil de aprehender, ha dado con otra categoría novedosa: la de “Los tesoros humanos vivos”; desde 1989 ha establecido unos términos para dar con personas o grupos de personas con destrezas fuera de lo común y en peligro de desaparición que tienen una manera única de hacer las cosas; es el acto mismo de la creación lo que se protege ya que no tiene forma física. En la actualidad existen listados de patrimonios intangibles de la humanidad, pero son menos numerosos y poco conocidos; el Carnaval de Barranquilla * es uno de ellos.

Para comprender y agrupar información sobre patrimonio debemos tener en cuenta el fenómeno de la escala. Según el radio en el cual es o debe ser valorado un patrimonio se puede decir que es un bien de interés para aquellos que viven en una comunidad local o municipal; para un grupo más amplio, todo aquello que hace parte de una nación, o si es mucho más amplio, es un bien de interés para toda la humanidad.

En relación con el patrimonio local, cabe anotar que toda localidad de manera explícita o implícita valora unos bienes, unas prácticas, más que otras. Se busca que tengan una protección y también que se difundan y se conozcan por los propios habitantes de la localidad, que los distingan, sepan cuáles son esos bienes y por qué son importantes y sobresalen de entre otros; de esta manera pueden hacerlos conocer de las nuevas generaciones, de los visitantes y de los nuevos habitantes que día a día llegan a la localidad, quienes al conocerlos se convierten en parte de la comunidad pues empiezan a tener recuerdos compartidos.

Existen valoraciones de patrimonio a diversa escala como el del barrio o entorno inmediato; generalmente no hay inventarios ni normativas que lo protejan, sólo sus habitantes lo conocen y lo resguardan del deterioro (por ejemplo el árbol de mango del barrio de la América, ante una ampliación de la avenida, la comunidad estuvo atento a su suerte hasta que fue transplantado y hoy todos los habitantes tradicionales recuerdan este episodio cuando lo ven); luego la del municipio o ciudad, que generalmente dispone de listados de inventarios, y cuenta con unas normas que sancionan a quien no los proteja, tampoco son muy conocidos; está el patrimonio del país, con inventarios y catálogos más conocidos, pues han sido publicados y difundidos en casas de cultura y bibliotecas, son los llamados Monumentos Nacionales; y por último están los bienes que tienen la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad: son bienes que si desaparecen se consideran una pérdida para el género humano, hay inventarios y muchas publicaciones conocidas y difundidas en muchos países, también hay apoyo económico para restaurar, investigar y difundir el conocimiento de estos bienes.


* ACTIVIDAD No. 6. Lo intangible y de valor.

* Ver listado en página de internet de la UNESCO.

 
 
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