

Una Aventura por mi Ciudad es una jornada pedagógica cuyo objetivo es apoyar la formación de niños con alto sentido de pertenencia por su entorno y por su Región Metropolitana, capaces de socializarse y practicar los valores esenciales para vivir en comunidad. Es un programa que se desarrolla con estudiantes de segundo, tercero, cuarto y quinto de la educación básica formal. Además de reflexionar sobre la ciudad y los municipios, el aprendizaje se da a partir del sentido reflexivo de lo público, teniendo como referente la ciudad, los municipios, las personas que allí habitan y por supuesto el cuidado de la fauna y la flora.

Entre los años 1998 y 2000 se detectaron algunos problemas en la ciudad. En Medellín, una ciudad de ciudades en la que conviven diversos imaginarios, se tejían conflictos difíciles de manejar.
Como ejemplo de estos conflictos encontramos en una investigación que realizó Empresas Públicas de Medellín E.S.P el rechazo por parte de algunas comunidades para el ingreso de empleados de la empresa a sus barrios.
El “florero de Llorente” ocurrió en la Comuna 13, en la cual la influencia de diversos grupos armados extendieron sus luchas a las vidas de muchas personas que por ser desplazados de la violencia y vivir en zonas periféricas se convertían en blancos ideológicos vulnerables para estar de uno u otro lado por la ausencia de un sentido de pertenencia hacia una ciudad ajena en la que eran extraños. Por esta razón en la periferia se extendería esa idea del rechazo.
La estrategia de guerra urbana estaba afectando a toda la población vulnerable: Niños y niñas, jóvenes y adultos. Las precarias condiciones de desarrollo en las que vivían estas personas los llevaron a rechazar la oficialidad y veían la ciudad desde su fragmento o cuadra, único referente “protegido” por actores ilegales que ofrecían sus servicios al mejor postor.
El conflicto no es ajeno a las relaciones con la ciudad y la ausencia de conocimiento sobre esta ciudad de abajo, la del centro y el comercio, el turismo y la cultura, estaba relegada al imaginario urbano que no dejaba ingresar al rural que en algunos casos estaba cegado por diversas violencias que obligaron a muchas personas al desplazamiento de sus tierras de origen.
Al conocer la realidad fría, difícil y cruda EE.PP.M, emprendió la tarea de largo plazo para formar a los ciudadanos del futuro, encontrarle un sentido a la vida en la ciudad y educar ese imaginario rural en uno de integración a lo urbano.
Surge entonces “Una Aventura por mi Ciudad” un programa que busca integrar a los niños de todos los estratos en un recorrido por los principales referentes para entender a Medellín desde un pasado y de ese modo conocer la actualidad y la proyección futura del escenario social compartido.
Por tal razón, con una experiencia desde lo vivencial, miles de niños cada semana exploran una ciudad desconocida y se integran con una clara idea de igualdad con otros mundos en los que no importan los estratos sino la actividad cultural desarrollada, la espontaneidad y la alegría. Este escenario posible es la ciudad que se detiene en lugares de la Fundación EE.PP.M E.S.P.como el Parque de los Deseos y El Parque de los Pies Descalzos.
El trabajo de los docentes es muy importante puesto que después de la experiencia que posibilita la Fundación EE.PP.M E.S.P.ellos, con material y herramientas pedagógicas tienen la tarea de que los niños aprendan y aprehendan los conceptos entregados durante el recorrido. Además los docentes cumplen con un acompañamiento total, antes del recorrido, explicación y sensibilización de la ciudad hacia los alumnos, durante que es el recorrido de Una Aventura y el después como se mencionó para recapitular y aclarar conceptos.
Una Aventura por mi Ciudad garantiza la formación ciudadana desde la temprana edad para que los ciudadanos del futuro, aprendan a sonreír y a sentir su territorio como propio, por aquel que hay que luchar y en el que es posible progresar. El sentido de pertenencia hacia lo público crea personas con criterio para salirse del círculo de las violencias e ingresar a otros mundos posibles, donde la ciudad es una sola y no el fragmento que no trasciende los pocos metros de una cuadra.
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