Originario de Norte de Santander esa tierra amasada por el ocre y por la sombra tostada, nuestro personaje iría a tener luego sus primeras experiencias artísticas en Bogotá cuando ingresa en 1940 a la Universidad Nacional como estudiante de arquitectura. A esta primera formación, una auténtica lección de iniciativa, debería luego Ramírez Villamizar visualizar su futuro desarrollo como artista, primero como pintor y luego como escultor.
El joven estudiante de arquitectura, que se nutrió en medio de los debates a muerte entre el eclecticismo decimonónico y el moderno funcionalismo, iría a optar años después en su obra como escultor por un arte no figurativo donde las formas se construirían a partir de planos nítidamente definidos y de los vacíos contundentes.
A partir de un intenso trabajo conceptual hacia comienzos de la década de los cincuenta que lo lleva desde la pintura abstracta hasta los relieves monocromáticos, en nuestro artista se va consolidando de manera cada vez más nítida una percepción sobre el arte o al menos de su arte como escultor: el proceso escultórico no es más que despojo, la escultura consiste en una gran depuración estética.
Es así como se le revela a Ramírez Villamizar la vía privilegiada para la transformación de las percepciones que brinda el mundo sensorial en experiencia estética, y esta vía no es más que la que proporciona el orden de significaciones de las formas puras, de ahí que nuestro artista denominaría sus elaboraciones bajo un término preciso, pero a la vez humilde “construcciones”, palabra que remite al rigor racional que las determinaba, pero que al tiempo eran mero juego formal de elementos sin significados como de modo terminante lo decía el propio artista:
“Lo primero que debe poseer una obra de arte es poesía. Sin poesía, sin misterio, sería geometría y esto no es arte”.
Visita el Parque de los Deseos que como lo sabes, desde el 28 de Julio de este años, este lugar sirve de hogar a 26 esculturas de Eduardo Ramirez Villamizar, de este modo se configura otro espacio público importante en nuestra ciudad y ahora redefinido por la producción de un gran artista, no sólo amigo sino apasionado por Medellín que los herederos del maestro Ramirez Villamizar en cumplimiento de la voluntad expresa suya donaron a la Universidad de Antioquia. En un esfuerzo mancomunado entre la Alcaldía de Medellín, Empresas Públicas de Medellín y su Fundación y la Universidad de Antioquia, el gran artista y amigo de esta ciudad que ya había compartido con nosotros su gran exposición de 1986, se quedará permanentemente entre nosotros.
Ya sabes... ¡Ahora experimenta! Ven y disfruta con tu familia, tus amigos o con quien quieras, esta exhibición permanente en el Parque de los Deseos que se convierte en Patrimonio Cultural de una historia del arte que se escribe con la sensibilidad y poesía propia de los grandes autores. |